(o no tanto)

lunes, 30 de abril de 2007

También quería haber pasado el tiempo con vosotras. Tenéis que saberlo. Porque el viernes vino vestido de unión. Porque regresó la complicidad. Porque estuvimos haciendo planes, y quería haberlos practicado. Porque era la primera vez, en mucho tiempo, que lamentaba alejarme de vosotras. Porque quizás pensaba que podría paralizar la construcción de nuestra renovada amistad. Porque quizás lo pienso; tan solo un poquito había crecido en este tiempo. Sería la causa de mi indecisión. Aunque decidí lo que quería...solo sé que quiero pasar esa hora con vosotras. Y celebrar. Celebrar mucho.

Si.
Vinisteis. Me pedí coherencia. Porque llevaba tiempo queriendo hacer ese viaje. Y podía hacerlo. Podía hacerlo cuando no esperaba que pudiera hacerlo. Podía hacerlo cuando no esperaba el retorno de la complicidad con ellas. Podía hacerlo. No había obstáculos, salvo yo. Salvo los que me creo por el no esperar hacerlo. Y volví a pedirme coherencia. ¿Qué hacer cuando no hay espacio para la indecisión?. Cuando el querer hacerlo le pide un duelo, ¿qué hacer?...

. ¿...te vienes?.
- Si.

Y me fui.

Y tan solo agradeceros. Gracias por estas 60 horas juntos. Volveré. Volveré junto a vosotros. Gracias, tan solo. Tan solo, gracias.

sábado, 28 de abril de 2007

Mala noche. Ausencia de descanso. Presencia de dolor, nervios y desesperación. Por el 'cambio radical'. :)
Y con todo ello, decisión. Sí o no. Me bloqueo. Os espero, y decidimos juntos. Ayudadme.
gracias

viernes, 27 de abril de 2007


Ya pasó ese momento no temido. Hace apenas nada, comenzó el temido. Vino con sonrisa nerviosa, que por momentos torna en incómodo cierre de boca. Dos años. Vale. Pero sigo sin querer el rápido paso de los años. Ésto no lo cambia...aún. Aún sigo soñando. Queriendo viajes. Viajando. Queriendo descubrir y descubriendo. Disfrutar de buenos momentos. Aún lo hago. Lo haré, quizás con la mano en la cara.
Lo siento. Siento quejarme porque no hayas cubierto mi necesidad de saber de ti. Siento no haberte preguntado. Siento dar 'las cosas por hecho'. Ya siento el paso del tiempo. Y es que siento haber recibido tu mensaje. Siento que tuvieras que incluirme en ese grupo de personas. Siento no haberte escrito. Siento que quiero hablar contigo. Lamento el paso del tiempo sin haberlo hecho. Te veo en junio.
Te miro. Con admiración intensificada por el caminar de mis años. Con infinitas viejas imágenes nuestras que, veloces, vienen a mi mente hasta este momento que te miro. Te estoy mirando con la sonrisa de quien ve disfrutar a quienes le importan. Con la misma atención con la que tú estás leyendo esos cuentos. Te miro con entusiasmo.
Te admiro. Y alegre miro, que 'bondad y generosidad' leen. "Dejo que me cuentes", mama.

miércoles, 25 de abril de 2007


Sol. Me gusta el sol, y aquí lo hay. Mañana veré nubes. Sentiré frío. Pero me llevo este sol que hoy alumbra un día de mojitos. Espero que los días que espero no me derroten.


El sol será mi escudo.
La tranquilidad, que en mí habita, mi refugio.

lunes, 23 de abril de 2007


Hoy. Sigo llenándome de palabras de otros. De expresiones, historias, recuerdos y melancolías de aquellos. Hoy continúo mi andadura por esas hojas hechas, a veces, de espejos. Me reflejo. Me río. Sueño. Admiro y envidio sus letras. Las guardo. Las sostengo con mis manos en silencio.

Hoy. Feliz día de mi nuevo compañero.
Anécdotas. Risas. Juegos. Recuerdos. Abrazos. Planes. Miradas. Celebraciones. Sueños. Canciones. Bromas. Palabras. Complicidad. Lágrimas. Amistad. Bailes. Distancia. Decepción. Añoranza. Llamadas. Silencios. Separación. Todo queda ahora teñido de rosa y azul.

sábado, 21 de abril de 2007


Camino. Muy despacio, pues mis piernas están cansadas. Y a mi mente no le importa. Ella también ha sido derrotada por este cielo gris. Por estas gotas de lluvia que, por momentos, refrescan mi sonrisa. Momentos muy cortos.
Quería pasear. Quería ver y mirar. Pero este cielo me ha derrotado. Le dejo este día de ventaja. Un día en el que del descanso no disfrutaré. No lo hago como lo hacía ayer.
Mañana me moveré. Junto a esas melodías. Con intactas las ganas de mirar y ver. Con mis nuevos ojos.

(viernes 20 abril 2007)

Leí. Él también siente nostalgia si imagina el recuerdo futuro de esas horas que en un momento pasan. Horas que pasan tan llenas de una luz especial, que no puedes más que imaginar su recuerdo futuro. Imagen que garantizaría un buen momento de recuerdo, quizás diferente al verdadero. Pero bueno. Imagen del recuerdo de ese momento nostálgico ya, que ahora da más fuerza a esas horas de luz especial.
Él lo hace. Yo también.
Qué importante es dialogar. Elegir las palabras que mejor expresen tus pensamientos. Tus sentimientos. Son las herramientas con las que construir ese diálogo. Importante es decir esas palabras. Claras. Sin miedos. Qué importante es evitar las consecuencias de no hacerlo. Las consecuencias de utilizar palabras inadecuadas. De utilizar silencios. Confusión y miedos.
Qué importante es conocer esto. Qué importante es hacerlo. Lo conozco. Algún día podré hacerlo. Quizás ya lo he hecho.

Nunca el tiempo pasó tan rápido. Mi espera siempre alargaba el día. Lo estiraba. Lo llenaba de nervios, y volvía a estirarlo. Tanto, que a veces lo rompía. Ahora, los días de 24 horas transcurren tranquilos. Sin esperas. Sin nervios. Sin noticias, como los días largos con esperas y nervios. Pero sin esperas ni nervios. Doy el paso cuando me acuerdo. No espero. Este es mi estado. ¿Diferente al de hace un rato?. Quizás diferente al de mañana o pasado.

Tranquila. Bien.

domingo, 15 de abril de 2007

(madrugada 14-15 abril 2007)


Me apetecía que me diera calor esta luz. Y no tenía frío. Ni había pensado en ésta cuando un abrigo me cubría. Pero ahora que me alumbra, se que me apetecía. Y me apetecía silencio. Y no me molestaba ese sonido. Pero ahora disfruto del que se escapa tras el trazo de palabras escritas 'en sucio'.
He disfrutado de la noche que quería. Quería veros. Hablar y reír con vosotros. Con quienes quiero hacerlo. Y he disfrutado de una charla cómplice, que se está convirtiendo en habitual. Cuando ya lo era antes de que lo habitual fuera una charla de espacios blancos. De incomodidad. De silencios. Los besos están abrigados. Las miradas son de la palabra callada reflejo. Y queda entendida así.
He observado. He aprendido. He sonreído y reído. No necesitaba más. No esperaba más de la noche y he venido a que me diera calor esta luz. Aun cuando no tenía frío.

Y en horas regreso. Quiero. No quiero. Siempre echaré de menos lo que en el otro lugar tengo. Sus pasos. Sus miradas. Sus sonrisas. Sus abrazos. Ahora sé que han sido días llenos.


Y esas dos palabras, que sólo a ti te digo, me están dañando la garganta.
Agua salada.

sábado, 14 de abril de 2007


Volvió. Tras días de descuido y abandono. Abandono de mí. Por mí.
Quiero. No quiero. Vuelvo a querer. O no.
Volvió la indecisión que nada me gusta. Pero quiera o no, no lo sé, hoy salgo. Para romper con días interminables. Ni buenos ni malos. Ni vacíos ni llenos. Con los que quiero acabar. Con los que quiero seguir. O ni acabar ni seguir. Hoy no sé nada. Ni sé qué quiero. Quizás chasquear los dedos. No sé ni qué significa eso. O si.

viernes, 13 de abril de 2007

Hoy lo he visto. Y me he acordado de ti. Quedamos en que me lo enseñarías los primeros días de esta semana. Un trato entre copas. Hecho por viejas compañeras que en esos momentos deseaban el que estaban viviendo. Y es que estábamos entre copas. Por ello lo he visto hoy. No a principios de semana. Esos tratos no se cumplen. Y no se recuerdan durante un tiempo. No lo recordábamos. Ni tú ni yo. Este es el porqué del 'me da igual' que no se cree. Y que quizás preferiría no sentir. Nunca me gustó la indiferencia. Pero es que ésto me da igual.

jueves, 12 de abril de 2007


Y otro día. Igual. ¿Hoy qué es?. Ponen Anatomía de Grey. Es jueves.
Y otro día haciendo nada. Sin querer hacer algo. Sin tener ganas de hacer algo. Haciendo nada. Siempre me basta, con tan sólo unos días aquí, para crear esa sensación. Esa sensación de querer hacer nada. Todo está parado. No gente. No planes. No ganas. Parado todo. Excepto el tiempo. Que me recuerda, a final de semana, que ésto acaba. No es bueno lo que acaba. No es malo. Es nada. Y vendrá un movimiento que casi no recordaba. Necesito moverme. Necesito querer volver a hacerlo.

Aunque estas noches...quiero pasarlas con vosotros.
Acabó mi estancia de cien años en Macondo. Con Buendías, luz y calor. Ahora extranjeros, catedrales, mares o cuentos. Con luz y calor.

martes, 10 de abril de 2007


Me río de que cuando más me puedo reír, tenga miedo de reírme. O vergüenza. Paradojas de la vida, que me monto en mi cabeza.
- Me da igual.
. ¿Segura?
- Si. Me da igual.
. Pero, ¿no te gustaría que las cosas fueran tan bien como antes?
- Si, supongo.
. Entonces, no te da igual...
- Vale. No me da igual.


. Solucionado. ¿Lo ves?. ¿No es mucho mejor ahora?
- Si.
. ¿Y...?
- Me da igual.

sábado, 7 de abril de 2007

Todo es completo ahora. Qué placer de noches. Quizás, ahora agradezco que todo aquello sucediera. Porque desde la decisión y seguridad que nunca tuve, noto todo completo.
Llena.

viernes, 6 de abril de 2007

Me hubiera encantado escuchar los tambores. Mil y mil gracias.

Un cielo gris. Una tarde lluviosa. Con gotas de lluvia golpeando mi ventana. Y yo en Macondo. Toda la lluviosa tarde.
Cierro el libro. Y ejecuto el plan que aplacé por una tarde en Macondo. Estaba bien allí. Pero le escribo. Porque empezamos de cero y medio. Y recuerdo. Y siento. Que está todo bien. Que hay risas, música y más risas. Y más música. Y regresa, mi vieja compañera de sueños. Y la nueva. Y están en marcha nuestras camisetas naranjas. Ahora. Bien. Y vuelvo a reír con ellas. Con las otras. Charlo con él. Y con ellos. Su misma frase. Mi misma sonrisa tras oírla. Y si. Claro que confío en ella. El pasado en el presente. Todo como siempre.
Pero hoy no tengo ganas de salir de aquí. No sé. Será por la tarde lluviosa.

jueves, 5 de abril de 2007

Llegué tarde. Te dije que hasta las 10 no os podía acompañar. Si quedáis media hora antes...claro que llegaría tarde. Si, la impuntualidad que me caracteriza. Dos fríos besos. Ninguna aportación a las decisiones. Ocupé el libre asiento. En el extremo. Le pregunté qué tal. "Luego hablamos. Estamos lejos", le dije. Como lejos quedó el mes en el que por última vez nos vimos. Qué frío. Observé sus caras. Sus risas cómplices. Todo igual que siempre. Entre ellas. Llené mi vaso. Me dediqué a disfrutar de la comida. Y de la bebida. Muchos vasos se vaciaban. Miré y cantaba un pintado Bowie. Volví a llenar mi vaso. Y me reía de la situación. Y me reía con ellas. Extrañas compañeras de risas. Guitarra. Las canciones de siempre. Una mirada externa vería un grupo unido. Lo éramos. Volví a llenar mi vaso. Hizo efecto. En la calle hablamos. Una charla que bien no recuerdo. En la que decidimos volver a empezar. Empezar de cero y medio. Y no sé bien por qué. Y muchos abrazos y vasos llenos. Y vacíos. Sería otra quien los daba. Quien hablaba. Sería la que bebía. Otra que tampoco disfrutaba. Pero de hablar no paraba. Abrazos que quitaban el frío.

Hoy amanecí con dolor de cabeza. No sólo por los vasos vacíos.

martes, 3 de abril de 2007


Mil gracias por cerrar círculos de casualidades. Por esos regalos en los momentos adecuados. Por haber caminado juntos. Por introducirme en este mundo de palabras, con el que quiero jugar por siempre. Que se ha convertido en un juego circular, en el que has vuelto a entrar. Por haberme enseñado tanto...que ni siquiera serás consciente. Por haber agarrado esa palabra que digo a todas horas. Y sí, me has arrancado una gran sonrisa. Y lo sabías.

Una noche de verano oí su nombre. Ahora lo leo, gracias a ti.
Él también cree en ese juego. En ese objeto que retorna. Que provoca una sonrisa, apareciendo a todas horas. Un juego de casualidades. Reflejadas por él en esa pantalla. H.O.Y., moneda, pasado, fechas. "Cosas que hacen que la vida valga la pena". Y después me visitan en la cama. Para que pueda seguir creyendo en ellas.
Me encantan.

domingo, 1 de abril de 2007

Ya no funcionan mis palabras con ella. No tienen efecto. Las veo marcharse sin que ella siquiera las roce para agarrarlas. Es que estoy en otro lugar ya. ¿Por qué no puedo responder como hermana, sentir rabia y querer insultarlos?. Sería lo fácil. Ella sentiría un apoyo directo. Pero no. No puedo. No lo creo necesario si lo que quiero es que esté bien. No llorando. Y es que pierdo la capacidad de hacerlo mientras escucho allí a esas personas, de pie, enfrente mía. Mientras aprendo, cada día, de sus conocimientos. Pero ya no funcionan mis palabras con ella. Y permitirlo no puedo.
Vete. Todo es más fácil que ésto. No es tu última oportunidad. Ni siquiera era una oportunidad. Mereces más que todo ésto. Y quieres hacerlo.

Y me ocurre con todos. Si gritas no debo gritar contigo. Si lloras debo cerrar tu grifo. Y no significa que no grite por dentro. Que no apoye las lágrimas de tu grifo abierto. Sólo quiero conseguir algo. Que no te quedes sin voz. Que puedan ver tus ojos. Algo.