
Me apetecía que me diera calor esta luz. Y no tenía frío. Ni había pensado en ésta cuando un abrigo me cubría. Pero ahora que me alumbra, se que me apetecía. Y me apetecía silencio. Y no me molestaba ese sonido. Pero ahora disfruto del que se escapa tras el trazo de palabras escritas 'en sucio'.
He disfrutado de la noche que quería. Quería veros. Hablar y reír con vosotros. Con quienes quiero hacerlo. Y he disfrutado de una charla cómplice, que se está convirtiendo en habitual. Cuando ya lo era antes de que lo habitual fuera una charla de espacios blancos. De incomodidad. De silencios. Los besos están abrigados. Las miradas son de la palabra callada reflejo. Y queda entendida así.
He observado. He aprendido. He sonreído y reído. No necesitaba más. No esperaba más de la noche y he venido a que me diera calor esta luz. Aun cuando no tenía frío.
Y en horas regreso. Quiero. No quiero. Siempre echaré de menos lo que en el otro lugar tengo. Sus pasos. Sus miradas. Sus sonrisas. Sus abrazos. Ahora sé que han sido días llenos.
Y esas dos palabras, que sólo a ti te digo, me están dañando la garganta.
Agua salada.
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