
Nunca el tiempo pasó tan rápido. Mi espera siempre alargaba el día. Lo estiraba. Lo llenaba de nervios, y volvía a estirarlo. Tanto, que a veces lo rompía. Ahora, los días de 24 horas transcurren tranquilos. Sin esperas. Sin nervios. Sin noticias, como los días largos con esperas y nervios. Pero sin esperas ni nervios. Doy el paso cuando me acuerdo. No espero. Este es mi estado. ¿Diferente al de hace un rato?. Quizás diferente al de mañana o pasado.
Tranquila. Bien.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario