jueves, 7 de agosto de 2008
Habría vivido con él. Oído Morrisey, The Cure y Joy Division. Habría vuelto a cubrir paredes blancas y baldosas viejas, con cosas que llenaron otro espacio en ese mismo lugar. Habría habido octubre, cine, charlas, calles, Revolver. Pero han sido cinco años y me fui de allí. Iré, no sé cuándo, a otra ciudad de igual inicial. En principio. Siempre contesto de igual manera a quienes se interesan. Debería interesarme, pues ahora sólo bicicleta, agua, risas y almohadas. Luego rojo y plaza, y traje de noche. Después verde norte, y vuelta a la realidad. Septiembre interrogantes. Coche, cuerda vocal, currículum. Tanta "c", que no sé. Pero será luego, después.
lunes, 4 de agosto de 2008
Tal día como hoy, hace muchos años, allí había movimiento. Había niños, niñas, madres, hermanos, hermanas, padres. Chapoteos infantiles, juegos, curiosidad y descubrimientos. Personas traspasando puertas para coger ollas para preparar comida para todos. Había pocas cadenas de televisión. Había abuelos, y "apaga la luz". Había olor y vida, u olor a vida. Y "niños, a comer", y maletas con candado que nos retaban a ser abiertas, como fuera. Había pósters adolescentes y pegatinas televisivas. Había que mirar arriba para ver mi casa, o atravesar la habitación de juegos para acceder a la terraza de ésta. Hoy no hay movimiento. Hay silencio y puertas cerradas. Hay abrigos guardados. Polvo acumulado y viejo, y hojas secas. Televisión apagada. Reloj parado, hace años. Años de polvo. Hay maleta y cajas, con libros, con cinco años de carrera universitaria. Había. Los que chapoteábamos, jugábamos y descubríamos nos las hemos traído a casa. Al movimiento, al hermano, hermanas, padre, madre. A vida.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)