Ya no funcionan mis palabras con ella. No tienen efecto. Las veo marcharse sin que ella siquiera las roce para agarrarlas. Es que estoy en otro lugar ya. ¿Por qué no puedo responder como hermana, sentir rabia y querer insultarlos?. Sería lo fácil. Ella sentiría un apoyo directo. Pero no. No puedo. No lo creo necesario si lo que quiero es que esté bien. No llorando. Y es que pierdo la capacidad de hacerlo mientras escucho allí a esas personas, de pie, enfrente mía. Mientras aprendo, cada día, de sus conocimientos. Pero ya no funcionan mis palabras con ella. Y permitirlo no puedo.
Vete. Todo es más fácil que ésto. No es tu última oportunidad. Ni siquiera era una oportunidad. Mereces más que todo ésto. Y quieres hacerlo.
Y me ocurre con todos. Si gritas no debo gritar contigo. Si lloras debo cerrar tu grifo. Y no significa que no grite por dentro. Que no apoye las lágrimas de tu grifo abierto. Sólo quiero conseguir algo. Que no te quedes sin voz. Que puedan ver tus ojos. Algo.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario