(o no tanto)

sábado, 9 de febrero de 2008

Esta noche he soñado contigo. Nuestra conversación giraba en torno al tema que me sigue preocupando. Quería haberte dicho lo que pienso y siento, pero ocurrió algo inesperado y me quedé en silencio. Cosas que tienen los sueños.

Y es que creo que no he sido tan mala.
Me gustaría pensar que no merezco que me ningunees, que yo hayas contestado a mis demandas, que esté todo estancado, que nunca te comprometieras totalmente con el nuevo propósito. Me gustaría pensar que no merezco el sentimiento que me invade.
De hecho, lo pienso.

En noches sin trabajo me ilusiono al ver tu sonrisa y nuestra relación. Pero vuelvo aquí y descubro que sólo son sueños. No hay coherencia. Me gustaría saber que te importa que hoy no me disfrace, que me hace daño lo metálico, que tengo frío, que necesito sueños.

No hay comentarios.: