Despierto. Me miro en el espejo y no me gusto nada. Muchas gracias por arrancarme una gran sonrisa. Me consuelan tus palabras. Pero ahora, no me gusto nada.
Y hoy me informan que viniste anoche. Que anoche, si hubiera salido, te hubiera visto. Y quería salir. Tenía dolores e historias en la cabeza, pero quería salir. Solo que no salí. Y hoy lamento, no sabes cuánto, no haberlo hecho. No haberte podido abrazar, después de tanto tiempo. Y escuchar, e imaginar al hacerlo, esas historias de viajes, nieve y compañeros.
Espero verte hoy.
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