Crucé la puerta. Unos segundos antes tuve que empujarla en un movimiento rápido para evitar que a una mujer, de mediana edad, le diera. Quien la precedía se olvidó de ella. Y también de la puerta. Caminamos juntas a una distancia de varios metros de aquel hombre. De su espalda.
- ¿Subes?
· No, gracias. Subimos por las escaleras.
Una pareja. Y subieron junto a la distancia como compañera.
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