Hago, prácticamente, lo mismo desde hace once días. De 8 a 22 horas; de lunes a domingo; 45 minutos para comer. Muestras, grado baumé, sulfuroso, timbre. "Stand by me", Fito o LHDP cantan en mi cabeza. Retraso envíos de sms, de correos; de todo aquello que implica vida social más allá de estas tres zonas en las que me encuentro de lunes a domingo. Retraso, pues, relación alguna con alguien que no sea Társilo, Isacio, Valeriana...; nombres en tarjetas de quienes pasean, desde mucho antes que yo, por las calles del lugar que yo no pisaba, desde hace cinco años, en estas fechas.
Y en tres días ocurrió: conseguí la "L"; sobre cuatro ruedas. Conseguí mi primer trabajo; eventual con horas extras. Logré un premio, por las líneas de "Victoria". Ahora trabajo, cojo el coche, se me cala y escribo.
Tras ésto, viaje a Madrid; como aperitivo. ¿Aperitivo de qué?
Mientras no respondan al mensaje en el contestador; mientras no envíe datos de mi formación... el aperitivo no sé de qué será.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario