(o no tanto)

martes, 10 de julio de 2007


Tras cuatro años volví al mar. Arena y agua. Y un sol que me ha causado heridas que aún perduran. Unos días de viajes y risas. De música. La misma música que esta mañana escucho mientras gotas de lluvia caen sobre mi pelo. Y añoro. Y será que siempre me afecta este color de cielo. Porque hoy se acentúan mis silencios. No tengo noticias de alguien. Aunque ellos sí que me contaron su crucero. Anoche oí mi voz alta; mis palabras sobre mi sí-no necesidad de ellas. Porque no dependo ya, pero si no son ellas, es la soledad. Y quiero abrazos, sonrisas y besos. Y quiero ganas de hacer cosas, de ver, de playa, de planes. Quiero que el color del cielo cambie. Y no decepcionarme por esperar cosas que nadie me dijo que sucederían.

No hay comentarios.: