Otra vez me he mostrado irritada al hablar de vosotras.
De nuevo me ha cabreado averiguar cómo os comportasteis hace apenas dos días.
Me irritáis. Me cabreáis otra vez.
Antes, al menos, a estos sentimientos les precedía la risa y el abrazo. A ellos les seguían la sonrisa y la caricia.
Pero ahora me irritáis. Me cabreáis de nuevo.
Las risas no las recuerdo. Es triste. Nunca quise esto.
No es sólo esto. Son los pequeños detalles que acto de presencia nunca hicieron.
Irritación y cabreo tan sólo durante unos momentos. Lo sé. Es solo que el tiempo pasaba, y no experimentaba esos sentimientos.
Él no lo merece.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario