sábado, 31 de marzo de 2007
Unas palabras y juegos con él y...aparecieron ellas. Componiendo el círculo cerrado en el que no quiero volver a entrar. Con miradas de asombro, distancia y frialdad. Sólo le pregunté a ella. Sólo me interesaba su respuesta. Y saber de ella. Se sorprendió mucho de lo que le conté. Mis viajes, mis planes. Mi sonrisa. Sí, yo tampoco me reconocería. Pues estoy realmente bien. Solo sentí lástima por nuestra distancia cuando sentí incomodidad con ellas. Porque no me gustan sus miradas. No porque de menos las eche. Y experimenté lo que me ocurría, hace algún tiempo, en aquel otro lugar, al que también pertenezco. Solo que ahora están cambiadas las sillas. Es allí donde está mi sitio. Mi gente. Donde quiero estar. Con quienes quiero compartir todo. Y por fin los planes los realizo. Ahora sí me reconozco.
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