(o no tanto)

domingo, 18 de marzo de 2007

Todo está claro ahora. Quizás se encontró la causa a la historia que la desconocía. No sé si es ese el motivo, pero al menos puedo agarrarme a él. Quizás fuera el mejor. Así la explicación no sería tan compleja. Son esas horas, tantas horas, las que han introducido complejidad. Las que han arrastrado tanta incomodidad y decepción. Las que han invitado a nuevos personajes, que introdujeron mayor decepción e incomodidad. No sabe hacer otra cosa que sumar horas.
Anoche. Clara noche. Cuánto tiempo después. Sólo me faltaba esa pieza de la historia. Esa historia que acabó con un fuerte golpe de la puerta al cerrarse. Me dolieron las manos. Esas manos que, sin dolor, anoche colocaron la pieza que faltaba en esa historia.
Ahora todo encaja. Qué sencillo...ahora.
Nuestras memorias. Esas que son capaces de hacerte creer recordar situaciones nunca vividas. Esas rescataron aquellas otras hilando la historia con causa desconocida. Todo encaja. Qué sencillo.
No pude tachar el último número que me (nos) hacía ganadora (es). Quizás esa pieza era el premio de la noche.

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