(o no tanto)

viernes, 9 de marzo de 2007

(madrugada 7-8 marzo 2007)


Miro, encantada, la velocidad de las nubes como reflejo del camino veloz que lleva el suelo que piso. Compañeras de la obra que hoy protagoniza el viento. Ese que azota con furia esos árboles, a escasos metros del suelo que piso. Que sigue la melodía aparecida en la oscuridad y tras quedarme en soledad. Ese del que mi cuerpo se protege en esa esquina, envuelta en esa manta. Ese que ya no me asusta con su sonido, pues esa melodía le ha puesto su voz. Melodía de ese título de ese nombre de inicial "L". Al que imito, ahora, con luz, mantas, hojas y tinta.

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