(o no tanto)

viernes, 30 de marzo de 2007

Ayer doné vida mojada. No me importó no tomarme ese ansiado café, al calor de éste y de esa manta. Café y manos calientes antes de ese ansiado sueño, al tiempo que la lluvia azotara el suelo. No. Porque la lluvia me azotó, sí. Pero el calor me lo dio el regalar vida. Que sueñen ellos.

No hay comentarios.: