(o no tanto)

sábado, 24 de febrero de 2007

Una tarde de risas. Muchas, muchas risas. Y disfraces, carrozas y narices heladas.
Después te acercaste. Me hiciste una pregunta de hace siete días. Me contaste qué tal te fue hace un mes. Pero tú te acercaste. Bien. Me ha hecho bien conversar contigo. Esta noche, punkis, os veo. Y sí. Nos tomamos algo juntas, como ahora me dice una voz que no oía desde hacía tiempo. Y me cuentas, esta noche, lo que no me has contado tantos días. La historia sí acabó. Pero compartimos los mismos personajes. Sigamos pues.

Y vendrán purpurinas, espadas, gorros y narices heladas.

No hay comentarios.: