(o no tanto)

lunes, 26 de febrero de 2007


Me puse muy nerviosa. Quería gritar y gritaros. Sentía rabia e impotencia. Teníais unos enormes tapones en los oídos. Y un lenguaje diferente al mío. Porque decíais "rosa". Y yo os dije "rosa". Sí, rosa. ROSA. Como decíais vosotros. ¿Por qué entendíais "negro"?. ¡Que os decía "rosa"!. Como vosotros. Quise gritaros "ROSA". Pero seguíais con esos enormes tapones puestos. Y entonces dijisteis aquellas palabras necesarias y suficientes para que quisiera gritaros de nuevo. Esas palabras que me golpean y dañan. Os lo dije. Ya nos pasó días atrás. Cuando y donde yo te hablaba, agradecía y comprendía tú percibías enfado. ¡Que decía rosa, como tú!. Impotencia y rabia. Quitaos los tapones. No quiero que volvamos a querer gritarnos.

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