En mi regreso. Tras escuchar historias de disfraces, premios y botellas de vino se apagaron las voces. Ahora sol y música. Y mis pensamientos. Volví a planear. Pensar y pensar, para variar, pues no hubo pregunta sobre mis horas pasadas. Pues yo tampoco comencé el "Erase una vez..." de mi cuento de dos días.
En ese momento, lo pensé. No nos merecemos dejar las cosas así. Ha de haber un final. Por ello, yo; la que nunca imaginó conversaciones con otras voces que no fueran las vuestras. La que adoraba nuestros momentos. Yo. La que hace meses estaba perdida porque no le señalabais la dirección. La que ha intentado buscar en un plano vuestro nuevo rumbo. Yo no quiero que se sumen más horas a nuestra indiferencia. Nuestra historia no merece quedarse sin un fin. Os quiero decir tanto.
Yo. La que disfruta de otras voces. La que ya no participa en nuestros momentos. La que ya se encontró. Yo pondré el punto final.
Quiero que sepamos todas que la historia se acabó.
Esto es todo, amigas.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario