Ya te he contado cómo fueron los últimos días de 2006. Cuántas veces habrán aparecido esas imágenes en mi cabeza. Esa conversación, donde surgieron promesas que puede se quedaran los últimos segundos del año.
Estamos en parecida situación. Te lo he dicho. Y eso no nos permite conocer cómo es ese otro lado. Hace que nos comprendamos, pero no nos podamos ayudar como quisiéramos. Nos hemos hecho muy pequeñas. Escondidas en la manta. Pero no lo eres. Te lo gritaré si hace falta. NO LO ERES.
Copio tu gesto. Espero que no te importe. Ya digo, ocupamos el mismo hueco de círculos diferentes.
Gesto guardado. Tan solo un “enviar” me separa de mi total sinceridad. Descubierta ya. “Quiero saber de vosotras. Quiero nuestras risas. Quiero nuestra complicidad. Quiero ese sábado juntas”, leeréis en pocos minutos. Quiero que lo sepáis. Y tengo miedo de que no lo compartáis.
Quiero la causa. La busco, pero no deja pista alguna. Influirán mis pensamientos, sí. Me causó impotencia darme cuenta de que no poseéis esas pequeñas cosas, que me encantan, y que he descubierto en otras personas. Pero, también quiero que desaparezca la indiferencia.
Hay tantas cosas, que incluso el párrafo es incoherente. Dejo las ideas en mi mente...en realidad, no están claras.
Enviar.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario