(o no tanto)

viernes, 26 de enero de 2007

¡Qué inesperado fue! Escuché, tras muchos años, tu voz al teléfono. Me llamabas, preocupada e interesada por mí. Lo desconocía, y me lo hiciste saber. Hablamos del ahora, sin apenas conocer nuestro pasado ya. ¡Qué ilusión más inesperada! Gracias, y mil gracias. Espérame, de blanco, en agosto.

No hay comentarios.: